Videoportero: El portero del siglo XXI

El portero del siglo XXI

Videoportero: El portero del siglo XXI

Videoportero: El portero del siglo XXI

 

El videoportero es un sistema autónomo que sirve para gestionar las llamadas que se hacen en la puerta de un edificio (sea complejo residencial, vivienda unifamiliar, centros de trabajo, etc.), controlando el acceso al mismo mediante la comunicación audiovisual entre el interior y el exterior. La característica principal del videoportero es que permite que la persona que ocupa el interior identifique la visita, pudiendo, si lo desea (y solo si lo desea), entablar una conversación y/o abrir la puerta para permitir el acceso de la persona que ha llamado.

 

Este sistema se compone de elementos en la calle y en la vivienda: una placa en el exterior, un abrepuertas eléctrico y un monitor para el interior. La placa exterior o placa de calle es un panel que se instala junto a la puerta de la entrada y en el que se integran distintos elementos preparados para su uso en cualquier circunstancia climática: uno o varios pulsadores para realizar la llamada al interior (habitualmente uno por vivienda), una microcámara adaptada para visión nocturna que capta la imagen de la persona que llama, un micrófono que recoge su voz y un altavoz que reproduce, en la calle, la voz de quien ocupa el interior.

 

El monitor de videoportero, que se instala en el interior, consta de una pantalla en la que se visualiza la imagen de la persona que ha llamado, micrófono y auricular para la conversación y un pulsador que permite accionar el abrepuertas. La comunicación que se establece es totalmente dúplex. El abrepuertas eléctrico es el dispositivo que se instala en la cerradura de la puerta para que, accionado desde el interior del edificio, levante el pestillo.

La seguridad de saber a quién abres

Cuando se recibe una llamada, el videoportero permite verificar la identidad de la persona que ha tocado el timbre sin necesidad responder, lo que permite identificar a un desconocido no sólo por su voz.

¿Un ruido sospechoso? Es el momento de activar la telecámara para controlar lo que ocurre delante del edificio sin ser visto.

 

El uso de un videoportero es mucho más cómodo a la hora de dar acceso a una visita, pudiendo permitir el acceso de forma más rápida y segura. Además, el hecho de disponer de un videoportero otorga a la vivienda un valor extra.

 

La importancia del mantenimiento

El buen estado de un videoportero o portero electrónico no está relacionado sólo con la comodidad o con tener un adecuado control de acceso a las fincas. También hay aspectos de seguridad que muchas veces se descuidan y que pueden beneficiarnos en una situación de emergencia.

Cuando se produce una emergencia en un edificio de viviendas (incendio, escape de gas, derrumbes…), una de las prioridades del cuerpo de bomberos es proceder a una rápida evacuación de la finca. Y el primer y más rápido método para contactar con los vecinos es, precisamente, el sistema de portero automático. De ahí la importancia de que esa instalación -a la que muchas veces no prestamos demasiada atención- funcione perfectamente.

 

El mejor modo de conseguirlo es realizar aquellas labores de mantenimiento preventivo que eviten la aparición de averías y que conserven de un modo fiable y eficaz las prestaciones del portero electrónico.

 

Los profesionales de la impresa instaladora se encargan de este tipo de servicios y proporcionan la seguridad de un correcto mantenimiento de la instalación.

 

Protegerse de los intrusos, saber quién llama a nuestra puerta o tener una vía de comunicación eficaz en caso de emergencia es posible destinando unos pocos euros al año y confiando el mantenimiento del videoportero o portero automático a una empresa profesional y especialista en instalaciones y mantenimientos integrales.